
Niso, ¡¡que personaje!!
Como mucha gente de Manises sabrá, NISO eran unos recreativos, NISO era un Sr. Autónomo, que trabajaba en sus propios recreativos, un gran personaje, a veces con un plante serio, callado, gruñón, un poquito tacaño que miraba de vez en cuando algún trasero femenino... (como todo hombre en aquel entonces..). Ahora NISO tendría 61 años, estaría un poquito más calvo, a lo mejor seguiría en los recreativos, ¿por que no?, probablemente lo habría convertido en un Ciber Café y yo, le ayudaría a configurar ordenadores, a llevar la contabilidad, y a mil cosas mas..
Yo os voy a contar brevemente quién es para mí NISO, se llamaba Vicente Folgado Verdú, dentro de su fachada de hombre serio, tenía un cómico escondido, era fan de Eugenio ya imaginarán, estaba felizmente casado y tenía tres hijos!! tomaba el pelo a la gente de una manera única y sutil, un poco puñetero y renegón (solo renegaba en valenciano) tenía un gran corazón, ¿sus pequeños placeres? le encantaban los donuts blancos recien comprados del horno, a mí me encandilaba vérselos comer, imaginaba que su barbilla era un muñequito gracioso que se deboraba los donuts por él, y pensaba que por eso seguía teniendo hambre.
Niso fué el que me pilló fumando, el que lloró por primera vez delante mío cuando confesé que quería dejar de tocar el piano, el que estuvo orgulloso de mi casi en todos momentos de su vida, aunque casi nunca lo manifestase..., aunque un hombre de su época, sabía hacer un arrocito de puchero im-presionante, y poco a poco iba construyendo sus sueños, tenía una gran meta, un chaletito, que fué la meta también de todos, crecía en paralelo a nosotros.
Niso iba cada verano construyendo más cositas, una acerita, unos hierbajos fuera, ponemos unas plantitas, cuando yo nací, en el chalet plantaron una pinada, QUE TENIA SIEMPRE MI EDAD, ahora serían unos preciosos pinos de 25 años !! pero ya no están... me gusta comparar esa pinada con la vida que yo compartí con el, una vida de 16 años tan diferente y tan intensa.
Paso por esa zona, la Llobatera, donde estaba nuestro chalet familiar, y huele todavía a pinada, de la misma manera que cierro los ojos y el está ahí sonriendo.
¿Niso? ese gran hombre, ese era MI PADRE, y a él le dedico este pequeño espacio, en el que también se tratarán otras muchas cosas, pero el, como en mi vida siempre estará presente.
NADIE MUERE HASTA QUE NO MUERE LA ÚLTIMA PERSONA QUE LO RECUERDA
2 comentarios:
Impresionante. Leyendo como lo describes, lo estaba viendo, con ese humor y bromas que pocos conocíamos. Lo veía en la puerta de los recreativos, con su sonrisita.
Un besazo PADRINO
Gracias por tu comentario :) La verdad es que los recuerdos se quedan grabados a fuego.
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